Dos posibilidades al mismo tiempo
Esa dualidad se convirtió en el corazón de esta obra.
Durante mucho tiempo La Tapada se resistió a aparecer. Yo sabía que la imagen existía, pero no lograba verla. Era como si ella misma eligiera el momento de manifestarse.
Hoy se presenta en dos estados al mismo tiempo.
Una oculta su rostro para conservar su libertad.
La otra lo oculta porque detrás hay algo que todavía no estamos preparados para mirar.